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comexdata

El método

El dato es público.
La base limpia es el producto.

Cualquiera puede pedirle a la DIAN los registros de importación. Casi nadie puede usarlos: llegan como texto libre escrito por miles de personas distintas a lo largo de cuatro años. Esto es lo que hay entre ese archivo y una cifra que aguante que la revisen.

De dónde sale el dato

Declaraciones de importación de la DIAN. Son públicas: cualquiera puede pedirlas. Eso significa dos cosas — que no hay nada turbio en tenerlas, y que tenerlas no es el producto.

La medida, que viene escrita de 21.037 maneras

El formulario de importación no tiene un campo de medida: la trae dentro de una descripción de texto libre que escribió una persona distinta cada vez. «295/80R22.5», «295 80 R 22.5», «29580225» y «295/80/22,5» son la misma llanta y para un computador son cuatro productos. Sin resolver eso no se puede sumar nada.

21.037 → 5.168

variantes reducidas a medidas reales

La marca y la referencia, extraídas del mismo texto

Del mismo campo hay que sacar la marca y la referencia comercial. La referencia además viene partida de formas distintas — «AT3WXL» y «AT3W XL» son la misma — y una de cada cinco trae la medida metida dentro.

1.322

marcas normalizadas

Volver a armar la declaración

El flete no viene por producto: viene por declaración, y una declaración trae muchos productos. Para saber qué flete le corresponde a una llanta hay que reconstruir a qué declaración pertenecía cada línea. Es la pieza que permite comparar el costo puesto en Colombia y no solo el precio de fábrica.

68.835

declaraciones reconstruidas

Decir cuándo el dato no alcanza

Esta es la parte incómoda y es la que más nos importa. Hay preguntas que los datos no contestan para todas las empresas. Cuando no alcanza, el panel lo dice — no rellena con un promedio ni con una estimación que parezca una medición. Cada cifra viaja con su cobertura al lado.

91,0 %

de cobertura del FOB del sector

Las reglas

Cuatro cosas que el panel no hace, aunque se vería mejor si las hiciera.

No hay precios estimados. Nunca.

Si una línea de declaración agrupa varias referencias, el precio unitario de cada una no se puede saber. Otros lo reparten proporcionalmente y publican el resultado como si fuera una medición. Nosotros lo dejamos vacío.

Un veredicto de precio exige la misma marca y la misma medida.

Comparar dos llantas de 295/80R22.5 de marcas distintas y decir cuál está «pagando de más» es decir cualquier cosa. Lo medimos: en el caso que revisamos, el rival más parecido compartía 74 productos y en los 74 la marca era distinta. Un veredicto habría estado mal el 100% de las veces.

La cobertura se publica junto a la cifra.

«FOB visible» no es «FOB». Es el 91,0% del total, y lo decimos cada vez que aparece el número. Una cifra sin su cobertura es una cifra que no se puede auditar.

El rezago se declara.

La DIAN libera cada dos o tres meses. Todo lo que publicamos dice de qué periodo es y cuándo se publicó. Toda la inteligencia de comercio exterior va rezagada; lo que no es normal es esconderlo.

¿Aguanta esto una auditoría de su equipo?

Es la pregunta correcta. La forma de contestarla no es que se lo juremos: es que lo vea con los datos de su propia empresa, que sí conoce de memoria. Por eso el primer paso es gratis.